Día: 7 septiembre 2009

(BMJ) Más sobre la seguridad cardiovascular de las glitazonas

La aprobación
de estos fármacos se basó en su eficacia para
disminuir la glucemia y las cifras de hemoglobina
glicosilada (HbA1c) en pacientes diabéticos,
aunque no se había demostrado que disminuyeran
las complicacionesEn el 2001 las tiazolidindionas o glitazonas (rosiglitazona y pioglitazona) se añadieron a la larga lista de fármacos hipoglucemiantes orales disponibles para el tratamiento de la DM2. Su autorización se realizó en base a diversos ensayos clínicos en los que demostraban su eficacia para disminuir la glucemia y las cifras de HbA1c. Esta evidencia de eficacia se nos antoja insuficiente si tenemos en cuenta que la diabetes acarrea complicaciones micro (retinopatía, nefropatía y neuropatía) y macrovasculares (IAM, ACV y enfermedad arterial periférica) que son la verdadera causa de su elevada morbimortalidad. Ya en 2004, el MeReC Bulletin publicaba un número titulado Drug management of type 2 diabetes: summary que cuestionaba la estrategia glucocéntrica –esto es, centrada en el control de la glucemia y/o las cifras de HbA1c- afirmando que el tratamiento de la diabetes debía tener como prioridad reducir las complicaciones mencionadas, para lo cual es imprescindible un abordaje multifactorial orientado al control de los principales factores de riesgo cardiovasculares.

vela_apagadaEn el 2001 las tiazolidindionas o glitazonas (rosiglitazona y pioglitazona) se añadieron a la larga lista de fármacos hipoglucemiantes orales disponibles para el tratamiento de la DM2. Su autorización se realizó en base a diversos ensayos clínicos en los que demostraban su eficacia para disminuir la glucemia y las cifras de HbA1c. Esta evidencia de eficacia se nos antoja insuficiente si tenemos en cuenta que la diabetes acarrea complicaciones micro (retinopatía, nefropatía y neuropatía) y macrovasculares (IAM, ACV y enfermedad arterial periférica) que son la verdadera causa de su elevada morbimortalidad. Ya en 2004, el MeReC Bulletin publicaba un número titulado Drug management of type 2 diabetes: summary que cuestionaba la estrategia glucocéntrica –esto es, centrada en el control de la glucemia y/o las cifras de HbA1c- afirmando que el tratamiento de la diabetes debía tener como prioridad reducir las complicaciones mencionadas, para lo cual es imprescindible un abordaje multifactorial orientado al control de los principales factores de riesgo cardiovasculares.

Desde su comercialización, las glitazonas han tenido un halo de fármacos problemáticos, cuya seguridad ha sido cuestionada continuamente. Para hacer un recorrido histórico por este tema, recomendamos la lectura del número de INFAC titulado Glitazonas en diabetes mellitus tipo 2 publicado en 2006 tras la difusión de los resultados del polémico estudio PROactive, cuya principal conclusión fue que pioglitazona no reduce las complicaciones macrovasculares y aumenta el riesgo de insuficiencia cardiaca en diabéticos con eventos cardiovasculares previos, el Butlletí Groc titulado Glitazonas en la diabetes de tipo 2: ¿una relación beneficio-riesgo desfavorable? publicado en 2007, que ya citaba el estudio DREAM (ver evaluación de estos estudios) y el artículo contenido en Hemos leído 2008;3(10) titulado Las glitazonas siempre dando que hablar. Sin duda alguna, hay muchas más publicaciones que podríamos citar aquí, pero hemos querido reseñar cuatro magníficos boletines escritos en español en los que se hace un análisis de la seguridad y eficacia de estos fármacos desde la perspectiva de la promoción del uso racional de los medicamentos, lo que implica la evaluación crítica de toda la evidencia que los respalda y establecer su lugar en la terapéutica. (más…)