Tres artículos y un deseo para 2.011

Se acaba 2.010 y con él la primera década del s. XXI. Para los días de asueto que vienen, te proponemos que, si aún no lo has hecho, dejes de fumar (esta vez será la buena), saques tiempo para estirar las piernas, para ver a los amigos con los que hace tiempo no birreas (no, aún no sirven cañas en Facebook) o a entablar una seria conversación con ese tipo de mirada inquietante que hay al otro lado del espejo. Pero como esta es la Sala de lectura, para acabar el año, además, te vamos a proponer 3 lecturas interesantes. Solo tres. Recuerda que, además de leer, hay mil cosas que hacer ahí fuera. Así que toma buena nota de ellas y apaga el ordenador, la tablet o suelta el dichoso móvil. Ah… y recuerda que la realidad aumentada no está  precisamente, en Google Maps.                                    Son éstas:

- (Infac) El gasto farmacéutico: una responsabilidad compartida: El primer número exclusivamente electrónico de este boletín viene a tocar un tema tan importante como delicado: el de nuestra responsabilidad, como profesionales sanitarios, en el uso eficiente de los recursos que la Sociedad pone en nuestras manos. Como todos sabéis, tanto el gobierno central como los autonómicos están poniendo en marcha iniciativas cuyo fin último es contener, cuando no disminuir, la partida presupuestaria que se dedica a la prestación farmacéutica. Mucho habría que hablar del precio de los medicamentos en España, del no-liderazgo del Ministerio de Sanidad o de las medidas que las comunidades autónomas están pergeñando cada una por su cuenta y riesgo. Pero como decíamos en un reciente post, al examinar los datos fríos de la factura farmacéutica, queda la amarga sensación de que no siempre elegimos las opciones más adecuadas. O como bien se dice en esta lectura, existen multitud de factores externos que influyen en el uso y consumo de medicamentos, pero la implicación de los profesionales, tanto de atención primaria como especializada, que deciden diariamente a quién y cómo tratar, es clave para su uso eficiente. Atención especial merecen los ejemplos elegidos para poner blanco sobre negro en la sangría de recursos que supone una elección inadecuada, con problemas que nos son tan familiares en el resto de España. Y un mensaje nítido: la ineficiencia tiene nombres y apellidos en forma de determinados principios activos, marcas comerciales o presentaciones. Por supuesto que no abogamos por su prohibición, su exclusión de la prestación o cualquier otro tipo de agañaza burocrática que dificulte su uso. Pero debemos tener información de primera mano de los agujeros negros de nuestra prescripción y actuar en consecuencia. Es lo que toca.

-(Med Clin) Aplicación de las guías de prevención secundaria de fractura osteoporótica y del índice FRAX en una cohorte de pacientes con fractura por fragilidad: Entroncando con el tema anterior, Medicina Clínica nos propone un estudio que muestra a las claras lo importante que es la selección de los criterios de uso adecuado de los medicamentos. En un tema -la prevención de las fracturas osteoporóticas- tan enmerdado, esta publicación nos pone sobre aviso de un problema propio de nuestro tiempo: la existencia de múltiples guías, cuyas recomendaciones no solo no son coincidentes, sino aque incluso pueden llegar a ser contradictorias. Y claro, todas basadas en la mejor evidencia disponible. Para separar el grano de la paja, nada como tirar del arsenal que la MBE pone a nuestra disposición y hacer una rigurosa selección de nuestra guía de cabecera. Desde esta perspectiva, el instrumento AGREE, recientemente actualizado, como nos cuentan en el CMAJ, es hoy día una herramienta imprescindible para formular recomendaciones basadas sólo en guías independientes de probada solvencia metodológica. Como dicen los autores de este estudio, existen diferencias en el porcentaje de pacientes a tratar para prevenir nuevas fracturas según la guía de tratamiento aplicada. A lo que añadimos nosotros, lo que demuestra que formular recomendaciones no basadas en la mejor evidencia disponible también puede tener consecuencias en la Salud de las personas (y no solo en el dichoso gasto).

- (CMAJ) Use of acid-suppressive drugs and risk of pneumonia: systematic review and meta-analysis: Importante estudio éste aparecido en el Canadian Medical Association Journal. Todos habéis leído estudios de distinto pelaje que ponían sobre la mesa la posible asociación entre el uso de los fármacos inhibidores de la secreción ácida y la NAC, con resultados contradictorios o, al menos, poco concluyentes. En esta ocasión, se ha realizado una búsqueda sistemática de estudios sobre este área de incertidumbre y se han meta-analizado sus resultados. Como conclusión, los autores apuntan a que el uso de IBP o antiH2 se asocia a un incremento del riesgo tanto de las NAC como de las neumonías nosocomiales. Por ello recomiendan a los clínicos sopesar cuidadosamente la decisión de prescribir este tipo de fármacos, sobre todo en aquellos pacientes de mayor riesgo. Precisamente en la primera lectura de hoy, se afirma lo siguiente: el uso de los IBP ha trascendido del ámbito estrictamente clínico, y se ha banalizado hasta convertirlo en el tan popular «protector», que en nuestra Comunidad es consumido diariamente por 94 personas de cada 1.000, mientras que en Noruega lo consumen sólo 30 de cada 1.000, o 27 de cada 1.000 en Italia. A ver si hay suerte y llega este mensaje a los macrogestores de nuestros sistemas de salud: nuestro mayor problema, en relación a la prescripción, no es el coste por receta, sino la sobreutilización de medicamentos, como ponen de manifiesto las cifras de prevalencia de uso comparada de los subgrupos terapéuticos más comunes. Esto produce un derroche de recursos a cambio de, posiblemente, no solo no mejorar la Salud de la población, sino de menoscabarla.

O dicho de forma aún más clara: menos decretos, órdenes, circulares y resoluciones y más planes de formación e información, mantenidos en el tiempo, donde la autoevaluación y la investigación tomen el protagonismo que les corresponde y pasemos por fin, de unos indicadores basados en la selección a otros basados en la adecuación y los resultados en Salud. Apuntado queda en la carta a los Reyes Magos. Es nuestro deseo para el nuevo año.

Feliz 2.011 a todos.

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Esta entrada fue publicada en Gasto farmacéutico, Inhibidores de la bomba de protones, Medicina Basada en la Evidencia, Neumonía Adquirida en la Comunidad, Osteoporosis, Uso racional de medicamentos, Yatrogenia. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Tres artículos y un deseo para 2.011

  1. Enrique G dijo:

    Enhorabuena Carlos por la última entrada del año. Siempre en tu línea de seriedad y responsabilidad. Compartiremos tu recomendación por estos lares.
    Feliz año.

  2. Como siempre Carlos, una entrada estupenda. El artículo del CMAJ sobre IBP es impresionante, yo ya lo había seleccionado para hablarlo con los residentes cuando se acaben las vacaciones.
    Te deseo todo lo mejor para el 2011

  3. Teresa Molina dijo:

    Feliz año para ti y para todos los amigos seguidores que nos encontramos en esta sala. Ya tenemos lecturas para el puente de Reyes. Como no había hiperenlace a lo de “realidad aumentada”, me lo he tenido que buscar (reconozco que no estoy en la cresta de la hola de las nuevas teconologías). Por si alguien se atasca como yo, aquí lo dejo. ¿y si nos cuentas un día las utilidades de la RA? http://es.wikipedia.org/wiki/Realidad_aumentada.
    Un fuerte abrazo

  4. Pingback: En-red-ando con crí@s… (25) | Hij@s de Eva y Adán

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